Los cinco aspectos de contemplación en el Rosario del Perpetuo Socorro ofrecen un sentido espiral que nos invita a profundizar, más y más, dentro de cada uno de nosotros. Nos invitan a emprender un camino interior hacia nuestro corazón, donde podemos encontrarnos con Cristo Redentor y la tierna protección de María. Profundizando y abriendo nuestro corazón al Icono se nos ofrece una experiencia de comunión con Dios. La dinámica espiral de contemplar el Icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro, nos recuerda que cada evento y toda la creación tienen un lugar en el plan de Dios. La forma circular que presenta esta dinámica, simboliza que todos somos uno. Y como una unidad, estamos llamados a construir el Reino que Jesús ya ha inaugurado.

Reino de Amor que nos une en Comunión con toda la humanidad y la creación. Concluyendo el rezo del Rosario con el Icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro, recordemos que en la historia de este Icono, un mercader llevaba la imagen protectora en un viaje. Nosotros mismos, somos los viajeros/peregrinos… cada uno de manera diferente según el tipo de vida a la que Dios nos ha llamado. A veces, progresamos sin cesar, a veces tropezamos con nuestros problemas. Para ello, necesitamos el Icono de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro para que sea compañero en nuestro camino de la vida... porque el viaje interior de cada corazón y el camino hacia la plena comunión continúa y continúa...

perpetuoso_R.png