a historia de la Virgen del Perpetuo Socorro se remonta al siglo XVI, cuando un mercader de la Isla de Creta robó una imagen milagrosa de una de las iglesias de la isla, la escondió y zarpó hacia el occidente. Pero finalmente se salvó de una terrible tempestad, logrando llegar a tierra firme y después de un año llegó a Roma con la imagen robada. Allí el mercader enfermó y le suplicó a un amigo que colocara la imagen en una iglesia. El amigo prometió hacerlo, pero murió sin haber cumplido la promesa.

Finalmente la Virgen se apareció a la pequeña hija de seis años de una familia romana, indicándoles a su mamá y a su abuela que la Virgen del Perpetuo Socorro debía colocarse en la Iglesia de San Mateo Apóstol, situada entre las basílicas de Santa María Mayor y San Juan de Letrán. La madre obedeció y consultó con el clero responsable de la iglesia y la imagen fue colocada en San Mateo el 27 de marzo de 1499, en donde fue venerada durante 300 años. Desde entonces la devoción a la Virgen del Perpetuo Socorro se extendió por toda Roma.

Con esta imagen, la Iglesia de San Mateo atrajo a los fieles. Desde 1739 a 1798, la iglesia y el monasterio adyacente fueron confiados a los Agustinos irlandeses, quienes injustamente fueron desterrados de su país. En 1798 Roma fue devastada por la guerra. En ese entonces el monasterio y la Iglesia fueron totalmente destruidos. La mayor parte de los agustinos se retiraron y el último grupo se llevó consigo la imagen de Nuestra Señora del perpetuo Socorro. La imagen se trasladó a la iglesia de la María en la Posterula y fue colocada en una capilla privada del monasterio donde quedó prácticamente olvidada.

Fue Fray Agustín quien encargó la virgen al joven monaguillo Michele Marchi, antes de morir a sus 86 años. En Enero de 1855, Los Misioneros Redentoristas compraron un terreno en Roma, donde se inició la construcción de una Iglesia en honor del Santísimo Redentor, dedicada a San Alfonso María de Ligorio, fundador de la Congregación. Allí en esta casa comenzó su noviciado el diácono Michele Marchin. Así se abre el debate de cómo encontrar la Virgen. El Padre Marchi se acordó de todo lo que le había contado Fray Agustín y dijo a sus hermanos que había visto aquel icono con mucha frecuencia y que sabía dónde se hallaba.

CRECE EL INTERÉS DE LOS REDENTORISTAS Con estas informaciones, creció el interés de los Redentoristas por la imagen. El Superior general, padre Nicolás Marrón escribió una carta al Papa Pío IX, pidiéndole a la Santa Sede que le concediera el icono del Perpetuo Socorro, para colocado en la nueva Iglesia del Santísimo Redentor y San Alfonso, que se había construido cerca del lugar en que se encontraba la antigua Iglesia de San Mateo.

El Papa accedió, expresando su deseo de que sea nuevamente colocada allí la imagen. En enero de 1866, los Padres Michele Marchi y Ernesto Bresciani fueron a Santa María en Posterula para recibir la imagen de manos de los Agustinos. Se procedió a la limpieza y restauración del icono. El 26 de abril de 1866, la imagen fue expuesta nuevamente. Allí comenzó la difusión que se le hizo por el mundo entero. La última restauración de la imagen se realizó en 1990, cuando sufrió un serio deterioro en que la madera y la pintura habían sufrido serios daños.

La restauración se hizo en el Vaticano. El Papa Pío IX, confió a los redentoristas el icono y la difusión de la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Esta advocación mariana es hoy una de las más conocidas y veneradas en el mundo entero. El cuadro está pintado al temple sobre una tabla de nogal y mide 41,50 x 53 cms. Perteneció al grupo de La Virgen de la Pasión. Es una de las muchas copias del famoso Hodeguitria, cuadro que se dice fue pintado por San Lucas y venerado durante siglos en Constantinopla. Los Redentoristas con sus misiones y trabajos apostólicos han logrado llevar la imagen de la Virgen a todas partes. Son millones de hombres y mujeres que pertenecen a la Archicofradía de la Virgen del Perpetuo Socorro, llevando con santo orgullo su imagen y escapulario.

perpetuoso_R.png