EL CULTO QUE SE TRIBUTA A LA IMAGEN DE NUESTRO CRISTO MILAGROSO

La Ermita: De la última Ermita, construida hace 200 años, queda aún la torre y el campanario que hoy podemos observar junto al convento redentorista. La torre fue construida en 1830. Al lado se ha hecho una alegoría del río, de la indígena y de la Ermita.

El Templo: Cuando los misioneros redentoristas llegaron a Buga, en 1884, comenzaron a desplazarse por todo el occidente colombiano con sus predicaciones misioneras. Entre 1885 y 1895 predicaron en caseríos de lo que hoy es Cauca, Valle, Risaralda y Chocó. Inmediatamente aumentó el número de peregrinos y la exigencia de tener un templo de mayores proporciones. La construcción del nuevo templo duró 15 años. Para toda la obra, que no tiene ni hierro ni cemento, se utilizaron 1.500 toneladas de cal y más de 4 millones de ladrillos. El 2 de agosto de 1907, terminada la obra negra, se tuvo la solemne consagración del templo.

La Basílica: Treinta años más tarde, julio de 1937, el Papa Pio XI le confirió al templo el título de Basílica menor, a petición del episcopado colombiano. El regio templo mide 80 metros de largo por 30 de ancho; consta de tres naves y sobre la central se destaca una elegante cúpula de 33 metros de elevación. El frontis muestra dos airosas torres de 45 metros de altura y 12 por cada lado. De Francia se importaron las puertas, los vitrales, el reloj, las campanas y la lámpara central de bacarat; de Alemania se trajo el órgano tubular. Los altares de madera fueron obra de ebanistas bugueños.

Significado espiritual del Santuario: El santuario es lugar de convocación y es signo de la catolicidad de la Iglesia. Los peregrinos, venidos de tantas partes, atestiguan que una fe universal reúne a creyentes de muchas regiones y países. La devoción al Señor de los Milagros se extiende más cada día. En más de 2 centenares de templos de Colombia se le rinde culto cada 14 del mes; en países vecinos se propaga la devoción a nuestro Cristo, especialmente en México, Panamá y Puerto Rico, donde cuenta con muchos devotos. Alguien dijo que la Basílica con su imagen es un poderoso agente de turismo en favor del Valle y de Colombia. Cierto, turismo y mucho más; imán que atrae la piedad de los creyentes, los aglutina y los hace crecer como personas y como cristianos.