SU HISTORIA ¿Quién fue el autor de esta imagen que hoy atrae multitudes? ¿En qué año se realizó esta obra?

A estas preguntas no responde la historia. Y la ciencia, después del análisis radiográfico y de luz ultravioleta realizado en 2006, sólo llega a decir que es una imagen del siglo XVII o de antes. Pero el pueblo, que con sus tradiciones es historiador a su manera, sí narró en hermosa forma cómo se originó esta devoción.

La tradición oral:Por allá, hacia 1550 - 1560, una indiecita del lugar deseaba conseguir un crucifijo para su humilde choza. Le informaron que debía reunir setenta reales, moneda de la época, para encargarlo a Quito. ahorrando durante muchos meses, reunió el dinero. En esas se enteró de que a un vecino lo llevaban a la cárcel porque debía setenta reales a un usurero. Aquella buena mujer, para librar de la prisión al hombre, le cedió todo lo que tenía, sus setenta reales. Volvió a lavar ropa en las orillas del río Guadalajara. Un día observó cómo la corriente arrastraba un pequeño crucifijo; lo tomó entre sus manos y lo llevó a su choza, donde le improvisó un altar en una caja de madera. Una noche oyó ruidos extraños; la caja crujía y se rompía, porque el crucifijo estaba creciendo.

La historia de la Ermita:La gente empezó a venerar la imagen, y la choza de la indígena se volvió un santuario. Y cuenta la historia de Buga que, en 1573, en terrenos donados por uno de los fundadores, se planeó la construcción de una capilla o Ermita para venerar el santo Cristo. Pero con el tiempo, la imagen se deterioró porque los devotos, en su devoción indiscreta, le colocaban muy cerca velas y le arrancaban astillitas a la cruz. Por eso, cuando un visitador eclesiástico la vio tan deteriorada, mandó quemar la imagen porque, según su juicio, ya no inspiraba devoción. Esto fue en 1605. Pero la imagen se preservó milagrosamente; en vez de quemarse, sudaba y se renovaba. La gente comenzó a empapar algodones en el sudor. Ese día hubo muchos prodigios y se oficializó el culto a la imagen del Señor de los Milagros. Desde el siglo XVII hasta el siglo XIX, a causa de terremotos y deterioro natural, debió haber por lo menos tres Ermitas, construidas la una sobre la otra.

La historia más reciente de la imagen: El 29 de abril de 1937 un desequilibrado mental pretendió destruir el Cristo. Aunque el material del que está formada la imagen es supremamente duro, le abrió a machetazos un pequeño boquete en el costado derecho.

El 4 de Marzo de 1956, domingo, hubo un atentado contra el sacerdote que celebraba la misa de 9 a.m. Milagrosamente, el cuchillo con el que se quería herir al celebrante se partió en el aire en tres pedazos, que cayeron al suelo (Nota: se conservan en el Museo del Milagroso). El hecho tuvo resonancia nacional porque lo narró la prensa y los testigos fueron numerosos.

El 3 de febrero de 1969 otro loco arrojó la imagen al suelo. Le causó averías de consideración, que un hábil artesano restauró luego. Para prevenir desmanes de esta clase, hoy el Cristo se halla en lugar elevado, tras un grueso cristal a prueba de bala.

El día 5 de octubre de 2006, un equipo de especialistas, utilizando 4 técnicas complementarias: rayos X, luz ultravioleta, análisis de pigmentos y cortes estratigráficos, hizo un estudio técnico de la imagen y llegó a la conclusión del “relativo buen estado de conservación”, a pesar de la antigüedad (varios siglos) de la imagen.